Andró significa en el idioma caló de los gitanos Camino o De camino.

Elegí esta palabra porque el disco nace de un camino largo y de mucho esfuerzo para atravesar miedos que no me dejaban ser. Por fin me decidí a saltar y empecé otra aventura que va de lo de fuera hacia dentro, sin etiquetas acerca de quien soy.

Escribir canciones siempre ha sido desde niña una manera natural de poner todo en orden. Hasta incluso el hecho de jugar hilando una canción, actuaba terapéuticamente para que todo lo demás, incluso el dolor, pasase a segundo lugar. Aunque llevo cantando catorce años para diferentes bandas y proyectos, es la primera vez que me atrevo a soltar el personaje de la bailaora y a poner mi voz interior en un disco, sin secretos ni límites.

El orden de las canciones es cronológico y narra mis cambios de residencia, de país, los sin sabores  de empezar de cero, la muerte y luto de un gran amor y qué puede pasar en el último minuto…cuando realmente ya no esperas nada.

Los paisajes, situaciones, pensamientos y mis límites se entrelazan en un autodiálogo de gratitud a ese proceso de superación. Por eso todas las canciones, aunque vengan de las sombras, acaban con un mensaje de transformación hacia la luz.

El viaje empieza en Austin (Texas) con un carrusel que soporta una mochila  llena de soledad hueca. Pasa por varios viajes a El Cairo para despertar los sentidos y el sentido. Y acaba en Alicante, con una conversación íntima con el mismo camino; así acabé aceptándolo con lo puesto y rindiéndome para poder ser.

                                        Entrevistas

7 + 15 =